Y la música llegó a Ecuador… 20 años después

Una breve reseña de la escena musical de Guayaquil

Como todo en este país, el desarrollo cultural llega con delay. Musicalmente hablando, no es la excepción. Habiendo formado parte del resurgimiento del punk a finales de los 90 en Guayaquil, desde el inicio y con el pasar de los años, luego de investigar y leer mucho sobre el tema, caí en cuenta de cómo paralelamente en 1977 y en 1998 las escenas musicales se desarrollaron compartiendo similitudes increíbles.

No voy a exponer todos los puntos referenciales que coinciden en la historia musical mundial con nuestra pequeña ciudad (no les voy a hacer sus deberes, niños), pero si tienen tiempo y ganas de investigar un poco, alucinarán.

Un ejemplo claro es lo que estamos viviendo justo en estos momentos. Los movimientos musicales en Guayaquil nunca han sido nada que los otros países puedan envidiar, ya que no existe cultura musical. Acá las bandas de covers han infestado Guayaquil por años, ¿por qué? porque eso es lo que los guayaquileños sin cultura musical quieren.

Los guayaquileños quieren una canción que se sepan, que puedan cantar, no les gusta lo nuevo, lo desconocido. No me gusta generalizar, pero lastimosamente la gran mayoría es así. Es bastante vergonzoso y cabreante (por no encontrar otra palabra) ver en el periódico “La banda X le rinde tributo a Hombres G” o a la deprimente banda de Willy Wong que viene rindiéndole tributo a bandas desgastadas de los 70 por no sé cuántos años.

Desde que tenía 9 o 10 años, gracias a mis hermanos mayores que veían en mí un interés musical bastante inquieto y hambre por conocer y experimentar más, asistí a conciertos locales desde crío (algo que realmente dejó un gran impacto en mi psiquis). Por suerte estuve en el momento y lugar precisos para escuchar bandas guayaquileñas que serían los precursores de la música que hoy tocan en nuestra ciudad. Estas, en su gran mayoría no lograron superarse por falta de una escena en común o apoyo mutuo en lugar de rivalidad. No porque no hayan querido hacer su propia música, sino netamente por falta de apoyo.

De las cenizas de estas bandas que presencié en fiestas under, bares, kermesses y concursos intercolegiales, salieron muchos de los integrantes que ahora vemos en bandas locales. Entre algunos de los que recuerdo haber escuchado en sus inicios estuvieron:

Ricardo Pita (Ave, Niñosaurios) en las bandas Arkana y La Chafia tocando covers como Tones of home de Blind Melon y I wanna get high de Cypress Hill, además de un set acústico en Salinas en el bar Karambola, donde tocaron algún tema de Candlebox. Víctor Andrade (Niñosaurios) tocando teclado como invitado de Marca Registrada en el cover Rock and Roll de Led Zeppelín.

Robert Serlinn (Mute, Róndamon) antes en la banda The Shame tocando una canción inédita llamada “Masturbación” además de algunos covers de Metallica y Soziedad Alkoholika.

A Stanley Parker (Ave) en Marca Registrada tocando Buddy Holly de Weezer o Killing in the Name de Rage Against the Machine.

Pero sin lugar a dudas, lo más bizarro que presencié fue ver a los miembros de Tranzas tocar en una fiesta (por suerte ninguna de sus canciones) covers de Metallica y Van Halen, demostrando que sirven para mucho más que hacer baladas pop.

A finales de los 90, apareció la movida punk en Guayaquil: Jóvenes alienados; los que no encajaban (por más cliché que suene) los desadaptados que encontraron en el punk un estilo de vida, una mentalidad, una actitud hacia la sociedad y su fortalecimiento personal por ser diferentes… la belleza de ser feo, por así decirlo. Así como las bandas de la Unión Punk: GOE, 69 Segundos, Sk Van y muchos otros, nació una proliferación asombrosa de bandas entre los jóvenes que querían gritar sus ideales a todo el mundo.

Pero esa chispa que empezó entre el escaso público del primer concierto organizado por la Unión Punk (en su mayoría integrantes de las otras bandas que tocarían ese mismo día), y la docena de asistentes que formarían sus propias bandas (incluyéndome) se propagaría en menos de 2 años para convertirse en un movimiento de cientos de jóvenes, orgullosos de ser diferentes y encajar en algún lugar. Al igual que el primer show de Sex Pistols en Inglaterra de donde saldría Joy Division, Buzzcocks, etc. o quiénes presenciaron los shows de Ramones en CBGBs y formaron sus propias bandas a lo largo de EEUU.

Todo esto fue demasiado intenso y demasiado rápido, así de fuerte como apareció y luego de alcanzar grandes metas como traer a las bandas héroes de los precursores de la escena: NoFx y 2 minutos, entre otros, al igual que en los 70 en las escena de EEUU y Europa, el punk murió para darle paso al New Wave y todas las tendencias musicales más alternativas y otras más comerciales a principios de los 80. Así como está sucediendo hoy con la movida “indie” y las corrientes alternativas que están pegando fuerte en nuestra ciudad. Algunas formadas por jóvenes que alguna vez fueron punkeros, pero que decidieron evolucionar musicalmente, pero manteniendo la estética del D.I.Y.

No tengo nada en contra del punk, es más, lo escucho hasta hoy –algunas veces con nostalgia- recordando tantas cosas que pasaron en la escena mientras duró (muchas historias impropias para este blog), y tengo mi teoría sobre el porqué la escena murió así de repente, pero eso es para discutirlo por un bueeeen rato, así que los interesados avísenme para tomarnos algo y hablar por horas (me apasiona mucho hablar de música y más sobre la escena local).

En el documental PUNK Attiitude (recomendado) se puede escuchar a Henry Rollins (ex Black Flag) hacer la misma referencia sobre como los punks de su época al ver progreso en su música, cómo cerraban sus cabezas diciendo “Hey! ¡Eso ya no es punk!”, algo bastante contradictorio para un género con una ideología tan “mente abierta”, y aunque duela aceptarlo, lo mismo sucede hoy. Al escuchar a algunas bandas de la escena opinar “ese indie es una porquería”, es como escuchar con envidia o algo de miedo al cambio “quisiera hacer una canción así, pero con el rol que adapté de música dura, ahora no puedo tener esa actitud tan suave” o un simple miedo al cambio.

Hubieron muchas otras bandas de distintos géneros que también aportaron durante esta época, pero me remitiré a lo que viví directamente. No estuve metido de lleno en las otras escenas, por lo que no puedo escribir sobre ellas. Por ejemplo, en su momento no aproveché los dos conciertos de Bejin de Kabuto que presencié, preferí tomarme un trago con mis amigos o buitrear a alguna muchacha mal parqueada antes que prestarle atención a la música, hasta que salió su disco. Luego caí en cuenta de mi error, pero ya pasó y no hay nada para remediarlo.

Durante esta época formé parte de 3 bandas punk durante mi adolescencia: Circuncisión Masiva, Potato Head Punks (OJO: álbum con todas las canciones de la historia de la banda COMING SOON!) y Semen de Pavo.

Algunas lograron algo de reconocimiento, aún cuando el fin no haya sido otro más que divertirnos y emborracharnos mientras hacíamos música, pero ahora ya más viejo decidí seguir haciendo música, porque ese bichito no se te va nunca y porque aún hay mucho que transmitir. Formamos una banda de Post Punk Revival. Tan perfecto el género para unos ex punks. ¿El nombre? Por el momento dejémoslo en STS, muy pronto escucharán lo que estamos cocinando.

Hay algunas producciones independientes que merecen realmente un reconocimiento por su sonido, aún cuando en su gran mayoría han sido realizados con presupuestos muy bajos o en estudios caseros, con algunas experimentaciones amateur o hasta con entera falta de talento por parte de los ingenieros de sonido. Hay mucho por rescatar.

En realidad ya ni sé porqué empecé a escribir esto, pero bueno, simplemente quise hacer una observación sobre la escena guayaquileña y las similitudes entre lo que pasó 20 años atrás en el mundo y cómo está sucediendo finalmente en Guayaquil, HOY. La red de bandas independientes, apoyándose por un fin común, el arte y la música ha crecido un montón. Si no nos apoyamos entre nosotros mismos, ¿quién carajos lo va a hacer? Aún cuando no todo lo que está saliendo me agrade (y algunos hasta los odie. LÉASE: Hater forever) no tiene caso crear rivalidad entre bandas, solo por el hecho de no gustarnos su estilo.

Si pueden ir a escuchar y disfrutar de la puesta en escena de las bandas que están naciendo y evolucionando en Guayaquil, siéntanse afortunados de estar viviéndolo y poder decir dentro de unos años “yo estuve ahí”.

Tal vez no haya nada nuevo bajo el sol, pero hay ganas, talento  y muuuucha música nueva por escuchar y experimentar… aún cuando la revolución musical haya llegado 20 años más tarde a nuestra ciudad.

Para una completísima historia de la escena Punk guayaquileña:

http://unionpunk.webs.com/apps/wiki/

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12 Respuestas a “Y la música llegó a Ecuador… 20 años después

  1. ¡Buena reseña, Don Chechón!

    Siempre es bacán saber que se cuenta con la gente que hizo, hace y hará algo por sacar adelante la música guayaca.

    ¡Éxitos con el nuevo proyecto!

    Un abrazo, y, ¿cuándo esos rones ? jaja

    • ¡Pilas que a principios del próximo año sale!
      No pude ir al tributo de Rancid, pero vi los videos, del hptaaaa! ¡Felicitaciones, bro!
      De una, invoca y nos pegamos esos politonales y audaces alcoholes, jjajaj. Cheers!

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